domingo, 4 de noviembre de 2012



Intoxicación por alimentos



Cada año aproximadamente 60 millones de personas alrededor del mundo sufren de intoxicación alimentaria. 

Ésta ocurre cuando se consume algún alimento contaminado por organismos o toxinas, ya sea porque estaba en descomposición, no se cocinó el tiempo suficiente o por falta de higiene en su manipulación.

Algunos organismos causantes de intoxicación son:
  • Estafilococo
  • Salmonella
  • Campylobacter (En el pescado mal cocinado y en la leche sin hervir)
  • Vibrio (En los mariscos mal preparados)
  • Trichinella (En el cerdo)
  • Clostridium botulinum (En los alimentos envueltos en papel de aluminio que se dejan fuera del refrigerador toda una noche)
  • Shigella (Falta de higiene adecuada)
Las personas más expuestas a la intoxicación por alimentos son los niños (especialmente lactantes), los mayores de 50 años y aquellos con una afección médica seria como diabetes o con un sistema inmunológico debilitado.
Los primeros síntomas empiezan, por lo general, en un período de2 a 6 horas después de ingerir el alimento y éstos pueden incluir:
  • Cólicos abdominales
  • Diarrea
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Debilidad
  • Vértigo y náuseas
  • Vómito

Remedios populares
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #1: Consumir dos dientes de ajo crudo, ya que es un antibiótico y desintoxicante natural muy efectivo en caso de intoxicación de alimentos.
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #2: Mezclar un jugo de manzana con media cucharadita de miel de abeja y una pizca de sal de mesa con el fin de aportar al organismo potasio, glucosa y cloruro de sodio que se han perdido en caso de vómitos y diarrea.
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #3: Hervir, durante 5 minutos, 2 cucharadas de jengibre en 1 taza de agua.  Retirar del fuego y refrescar.  Tomar 3 tazas al día para reducir las náuseas y ayudar a reemplazar los líquidos perdidos.
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #4: Hervir, durante media hora, un caqui maduro y picado y 1 cucharada de hierba de marrubio  seco en medio litro de agua.  Retirar del fuego y refrescar.  Tomar esta infusión cuatro veces al día.
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #5: Comer yogur o beber leche con acidophilus a diario, ya que estas bacterias son benéficas para el organismo al producir sustancias que ayudan a eliminar a intrusos como la Salmonella y el estafilococo.
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #6: Hervir 2 zanahorias medianas hasta que se ablanden.  Luego, colocarlas en una batidora y agregar 1 vaso de agua.  Beber este jugo varias veces al día.
Remedio para las intoxicaciones por alimentos #7: Tomar dos cucharaditas de vinagre de sidra de manzana en un vaso de agua.

Recomendaciones
Recomendaciones durante una intoxicación por alimento:
No tomar antiácidos durante un caso de intoxicación alimentaria, ya que puede debilitar las defensas internas al reducir los ácidos estomacales que luchan contra las bacterias.
Tomar mucho líquido para no deshidratarse en caso que existan vómitos y/o diarrea, pero es necesario hacerlo en forma lenta.  Si se toma grandes tragos, puede desencadenar más vómitos.
Evitar los antidiarreicos como Suprasec o Lomotil, ya que el organismo está tratando de eliminar la toxina.  Si se toman estos medicamentos, se contrarrestar la capacidad del organismo para atacar la infección.
Empezar por una dieta blanda una vez la diarrea y los vómitos se hayan detenido.  Se debe procurar alimentos de fácil digestión como cereales, galletas saladas o caldos y evitar, por lo menos durante dos días, los alimentos condimentados, picantes, ácidos, grasosos, azucarados o lácteos.
Recomendaciones preventivas
Lavarse las manos, las tablas de cortar y los utensilios que se emplean para cocinar pescado crudo, las carnes o las aves (antes y después de preparar los alimentos) con el fin de evitar la transmisión de bacterias del tipo estafilococo.  
Evitar el sushi, ostras en sus valvas, pescado crudo, ensalada César hecha con huevos crudos y licores elaborados con ingredientes no pasteurizados, ya que los alimentos crudos pueden albergar bacterias.
Eliminar por completo alimentos con manchas de moho (aunque sean pequeñas) como los productos lácteos, el tocino, el jamón enlatado, la carne en tajadas para almuerzo.
Eliminar las papas que han comenzado a echar retoños, ya que éstos contienen elevadas concentraciones de solanina, la cual se infiltra en la papa y no se destruye durante la cocción.  La solanina puede causar alucinaciones durante días después de que la persona se ha recuperado de la intoxicación con el alimento.
Controlar la temperatura en la nevera de forma tal que los alimentos como carnes, aves y pescados se encuentren siempre por encima de los 165° F (74 ° C), ya que a esta temperatura la mayoría de las bacterias perecen.
Cocinar las carnes hasta que desaparezca su color rosado, las aves hasta que sus articulaciones no estén rojas y el pescado hasta que se descame. De esta forma se asegura que hayan muerto, por completo, todas las bacterias potencialmente dañinas.
No emplear huevos cuyo cascarón se encuentre agrietado.
Usar un termómetro para carnes especialmente cuando hornee con microondas trozos grandes de carne y aves. Esto también asegura que se cocinen por completo.
No probar la salsa de la cocción de carne de cerdo cruda, el caldo de pescado crudo o incluso la masa para galletas antes de hornear.
No dejar que el jugo de carne crudo gotee en otros alimentos, ya que puede contaminar estos comestibles.
Lavar y cepillar adecuadamente los abrelatas porque en sus grietas y ranuras pueden esconderse bacterias.
Reemplazar con frecuencia las esponjas de lavar y emplear toallas de papel para limpiar las superficies de trabajo.
No recoger ni comer hongos silvestres, ya que algunos contienen toxinas que pueden atacan el sistema nervioso central y pueden ser mortíferos.
No consumir alimentos que tengan un aspecto u olor desagradable o que provengan de frascos agrietados, latas golpeadas o hinchadas y líquidos transparentes que se hayan vuelto turbios.
Recibir ayuda médica en los siguientes casos:
  • Vómitos y diarrea abundantes por más de 24 horas.
  • Dificultad para tragar, hablar o respirar
  • Debilidad muscular o parálisis, en especial si esto ocurre después de comer hongos, alimentos enlatados o mariscos.
  • Fiebres de más de37.7 °C.
  • Dolor abdominal persistente y localizado.
  • Deshidratación: si tiene sed extrema, boca seca, disminución de la cantidad de orina normal, y si al pellizcar el dorso de su mano la piel se mantiene levantada.

Intolerancia a la glucosa - Dieta y             

      recomendaciones





La intolerancia a la glucosa, también conocida con el nombre de hiperglicemia o prediabetes, es un estadio donde existe una cantidad superior a lo normal de azúcar en la sangre, pero sin llegar a ser tan elevada como para ser diagnosticada como diabetes mellitus.
Es importante observar que la intolerancia a la glucosa, de no ser controlada a tiempo, puede evolucionar hacia una diabetes o enfermedad cardiovascular. Esta progresión puede evitarse al mantener un peso adecuado y establecer hábitos de vida saludable.
A continuación se presenta un menú empleado por muchos nutricionistas que tienen como fin evitar el avance de la intolerancia a la glucosa hacia la diabetes.

Dieta para la intolerancia a la glucosa
Día 1
Desayuno
Jugo de fruta cítrica (puede ser naranja, toronja o piña)
1 tostada de pan integral con queso desnatado.

Merienda
Yogur desnatado.

Almuerzo
Ensalada campera.
Pechuga de pollo a la plancha con verduras.
1 pera

Merienda
1 tostada con mermelada sin azúcar o endulzado con edulcorante

Cena
Calabacines rehogados.
Pavo con ensalada.  
1  manzana


Día 2
Desayuno
1 tostada integral con aceite de oliva
Jugo de fruta cítrica (puede ser naranja, toronja o piña)

Merienda
Yogur desnatado.

Almuerzo
Tomates rellenos con arroz.
Filete de ternera
1 pera

Merienda
10 almendras

Cena
Rollitos de merluza rellenos con verduras.
1 puñado de arándanos


Día 3
Desayuno
Leche desnatada.
Cereales integrales
1 pera.

Merienda
Yogur desnatado.

Almuerzo
Arroz con guisantes.
Mero al horno con tomate.
1 mandarina

Merienda
10 manís o cacahuates

Cena
Ensalada de la huerta.
Corvina a la plancha con arroz integral
1 manzana

Recomendaciones
Algunas medidas generales que las personas con intolerancia a la glucosa pueden seguir para lograr una dieta saludable son:
Distribuir las comidas en 4 ó 5 ingestas diarias: desayuno, merienda, almuerzo, merienda y cena, sin saltarse una de ellas ni picotear entre horas.
Reducir a menos de un 30% el consumo de la grasa total y que las grasas saturadas no alcance más del 10% del valor calórico total. Para lograrlo, seleccionar carnes magras, retirar la grasa visible y la piel de las aves, consumir leche desnatada, evitar la mantequilla, nata, embutidos, bollería industrial y aperitivos grasos.
Considerar el consumo de aceite de oliva, rico en monoinsaturados y que puede aportar el 10 o 20 por ciento del aporte calórico total.
Consumir tres raciones semanales de pescado, ricos en ácidos grasos omega-3 los cuales tienen electos benéficos sobre el perfil lipidia al disminuir los triglicéridos.
Incluir carbohidratos de forma individualizada como cereales, legumbres, pasta, frutas, verduras y tubérculos.
Restringir los azúcares simples, los dulces y refrescos azucarados.
Verificar que las proteínas representen un 15 ó 20% del total calórico el cual pueden provenir de carnes magras, pescados y, lácteos desnatados que proporcionan proteínas de alto valor biológico, o bien de legumbres y cereales.
Consumir entre 25 y 35 gramos al día de fibra como las frutas, las hortalizas y cereales integrales.
Mantener horarios regulares en las comidas.
Comer despacio, masticando bien cada bocado.
Reducir el consumo de sal el cual no debe ser mayor de tres gramos al día.
Tomar unos dos litros de agua al día.
Preparar los alimentos hervidos, al vapor, en olla presión o utilizando poco material graso, horno, parrilla, papillote, a la plancha o asado.
Disminuir o eliminar totalmente el consumo de alcohol.
Leer las etiquetas con cuidado y escoger aquellos alimentos que posean bajo contenido graso y calórico.
Dejar de fumar, ya que este hábito aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como infarto de miocardio o derrame cerebral.
Realizar  ejercicio diariamente, ya que, de esta forma, mejora el control glucémico al incrementar la sensibilidad a la insulina.  Para este fin, se aconseja una actividad de intensidad moderada de entre 90 y 150 minutos a la semana.
Todo lo anterior contribuirá en mantener el peso cercano al ideal lo cual disminuye el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.


 Intolerancia a la lactosa



La Intolerancia a la lactosa  La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. 
La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente enzima lactasa con la cual se digiere la lactosa
Algunas enfermedades pueden causar esta insuficiencia en la producción de lactasa como la gastroenteritis, infecciones virales o bacterianas o también puede manifestarse después de una cirugía intestinal.


Entre los síntomas más comunes podemos mencionar:
  • Cólicos abdominales
  • Hinchazón
  • Diarrea
  • Flatulencia
  • Pérdida de peso
  • Crecimiento lento (en niños)
  • Heces con olor fétido
No es una dolencia peligrosa, pero si es necesario tener cuidado, en especial en el caso de los niños, ya que si se suprime definitivamente la leche en la dieta puede causar una insuficiencia de calcio, vitamina D, riboflavina y proteínas.

Remedios populares
Remedio intolerancia a la lactosa #1 Hervir la leche que se va a tomar y agregarle una pizca de sal.
Remedio intolerancia a la lactosa #2 Comer ½ taza de yogur natural con 2 cucharadas de sirope de maple o jarabe de arce.

Recomendaciones
Determinar el grado de intolerancia a la lactosa. El grado de intolerancia es diferente para cada persona (Algunas sienten trastornos con sólo beber un cuarto de vaso de leche y otros después de ingerir alrededor de un litro).
Para poder determinar cuánto se puede tomar antes de que aparezcan los síntomas, se recomienda no consumir productos lácteos y ninguna lactosa por unas tres o cuatro semanas para eliminar así toda la lactosa del sistema.  Después, se debe empezar con cantidades muy pequeñas de leche o queso.  Se debe poner atención a los síntomas para ver qué mucha o qué poca cantidad de productos lácteos se puede manejar. 
Adquirir el calcio de otras fuentes. El calcio es importante para el organismo y si se disminuye el consumo de leche y otros productos lácteos, es necesario complementar la dieta con sustitutos como sardinas, las ostras, el salmón, el tofu, las espinacas, coles, hojas de nabo, repollo o brócoli. Los complementos de calcio son otra posibilidad, al igual que las enzimas de lactasa Lactaid, pastillas o leche sin lactosa.
No beber leche sola. Usualmente los síntomas disminuyen y hasta, en algunos casos, pueden desaparecer si se consume los lácteos en conjunto con otros alimentos (frutas, etc.).
Consumir quesos duros. Los quesos suizos y añejados como el suizo y el cheddar extra fuerte contienen escasa lactosa por lo que producen menos intolerancia.
Tener cuidado con los medicamentos y algunos alimentos preparados o procesados. La lactosa puede que se encuentre oculta en algunos fármacos o comidas preparadas como los cereales, panqués, chocolate, sopas, budines, aderezos de ensaladas, sorbete, cocoa instantánea, golosinas, cenas congeladas, y mezclas para galletas. Aunque las cantidades de lactosa pueden ser pequeñas, esto puede molestar a las personas con niveles bajos de tolerancia.
Por ello, se recomienda leer las etiquetas y no sólo buscar si contienen leche sino también suero, cuajada, subproductos de leche, sólidos secos de leche, polvo de leche seca sin grasa, caseína, galactosa, polvo de leche descremada, azúcar de leche, y concentrado de proteína de suero, ya que todas estas palabras indican la presencia de lactosa.  De allí la importancia de preferir alimentos frescos, y  evitar las latas y los alimentos congelados. 
En el caso de los medicamentos, se le debe preguntar al médico o al farmacéutico si el medicamento contiene excipientes de lactosa.
Tomar porciones pequeñas. Puede que no se tolere de una vez todo un vaso de ocho onzas (240 mililitros) de leche.  Sin embargo, pueda que si se bebe un tercio de taza por la mañana, un tercio por la tarde, y un tercio por la noche, se pueda tolerar.  Esto se debe a hecho que resulta más fácil ingerir menos lactosa en un período de tiempo más largo.
Dosificarse.  Puede convenir tomar a diario una cantidad mínima de lácteos e ir aumentándola con el fin de mejorar el grado de tolerancia y si reaparecen los síntomas reduzca nuevamente.
Si no se ha ingerido lactosa por un mes, pero se sigue sin mejorar, es necesario que se consulte a un médico, ya que podría tratarse de otro tipo de trastorno del sistema digestivo como el síndrome del intestino irritable el cual produce síntomas parecidos a los de la intolerancia a la lactosa.






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